La palabra outsourcing proviene del inglés y significa subcontratación.
Una empresa subcontrata cuando decide que parte de los servicios necesarios para la realización de su actividad económica sean llevados a cabo por una empresa externa especializada. Un ejemplo sencillo de subcontratación sería aquel en el que la empresa subcontrata los servicios de limpieza de sus oficinas. Uno ya más complejo, sería aquel en el que una empresa decide subcontratar los servicios de otra para que se ocupe de la gestión de su servicio de atención al cliente (¿cuántas veces habrás llamado a un banco y te habrá atendido un teleoperador con acento sudamericano?).
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